Depende de la pendiente y del sistema. En pendientes bajas se requieren capas y procedimientos específicos; lo ideal es evaluar el proyecto antes de decidir.
En zonas de montaña, la humedad y la neblina aumentan el riesgo de algas y desgaste; por eso conviene priorizar ventilación, mantenimiento y materiales adecuados.
Depende del alcance del daño: si el problema está localizado, se repara; si hay desgaste en un área amplia, el retejado parcial suele ser más duradero y rentable.